Pagar por los contenidos de un blog: ¿sí o no?

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Existe un debate muy interesante, y tan viejo como la propia elaboración de contenidos online, que es el de pagar o no pagar por consumir determinados contenidos. Esta conversación hay que tomársela con mucha precaución, porque no es lo mismo pagar por determinados contenidos, que pagar por contenidos cualesquiera, y menos aún pagar por acceder a una web. Al menos, un servidor así lo cree. Hoy mismo pude disfrutar de un punto de vista muy interesante como es el de Mauro Fuentes. Es interesante porque está informado y se basa en testimonios de quien ha cobrado por contenidos, y lo es también porque sugiere ideas muy sugestivas.

Pagar por contenidos es algo que hacíamos muy habitualmente antes de la Web. Uno se iba a un bar a leer el periódico «gratis», pero en realidad estaba consumiendo un café y unos bollos. No pagaba por contenidos, pero pagaba, indirectamente, para leerlos. Otra opción era comprar el periódico, el diario o el de los domingos, para disfrutar de su lectura y la de sus suplementos. Esto no es tan extraño y a nadie le supone sonrojo afirmar que sigue haciéndolo. Entonces, ¿por qué hay remilgos a la hora de pagar por contenido online? ¿Es por miedo a que no sean contenidos de calidad? ¿Es porque en Internet todo debe ser gratis (una de las falacias que más me gustan)?

La gente paga si el precio es justo

 
La gente paga por un producto si su precio es justo. Si el producto es excepcional, se paga gustosamente un precio; si el producto es de calidad mediocre, se paga gustosamente un precio que refleja lo que vale el producto: un precio bajo. Si la calidad es inexistente, se evita pagar, y además el usuario se indigna ante una solicitud de pago por contenidos. ¿Te parece bien, mal? Sea como sea lo que te parezca, en el mundo hay personas que pagan más de 100 euros por un vino (o mucho más), pero hay muchas más personas que no pagarían más de un euro. Es justo que haya precios para todo, pero siempre que vayan acorde a las calidades.

En el caso de los contenidos pasa algo similar, si vas a pagar por contenidos, estos deben ser de la calidad que tú consideras excepcional; si no llega a ese nivel subjetivo (ojo), lo lógico es que sigas consumiendo «contenidos de masas» (gratis para ti, y con cierto nivel de ingresos indirectos para quien los genera). Los contenidos de pago, esos por los que tú pagas para poder disfrutarlos, son el equivalente de las revistas y periódicos, pero visto de otro modo: lo que se está pidiendo es una recompensa para el talento, esfuerzo y trabajo que se invierte en crear esos contenidos. Además de los bloggers y medios mencionados en el artículo fuente, hay otros modelos que se basan en donaciones, como el caso de Brain Pickings.

Brain Pickings es un viejo conocido nuestro y es un sitio que se dedica a ofrecer, a diario, grandes contenidos gratuitamente, si bien apela a nuestra conciencia particular destacando el trabajo que supone mantener un sitio con contenidos tan frecuentes y de calidad (y si no te lo crees, solicita una newsletter) y pide una donación. La idea es buena: yo te doy contenidos de gran calidad sobre temas que adoras y tú, a cambio, te conviertes en «benefactor». Lo deja muy claro en su página de donaciones cuando menciona que mantener el site libre de anuncios y, por qué no, independiente, cuesta muchas horas de trabajo y unos cuantos miles de dólares (de algo tendrá que comer).

La clave de que el pago por contenidos pueda tener éxito o no es que ese pago implique una independencia clara, y sobre todo una garantía de calidad en los contenidos. Es el único requisito que creo imprescindible para pedir pago por contenidos, y para que la gente lo asuma. Ahora viene la gran pregunta, para llegar a pedir pago por contenidos y que funcione (que empiecen a pagar por los contenidos), ¿es necesario labrarse una reputación primero? ¿Basta con ofrecer muestras del producto, por ejemplo, con un porcentaje de los contenidos gratis y el resto de pago? Esa es la clave, pero no todo funciona siempre, ni todo lo contrario. Cada caso es un mundo, pero sí que podemos pensar que el modelo de negocio de pago por contenidos irá in crescendo en los próximos años.

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