Sadvertising, la publicidad que busca nuestros sentimientos

Empieza la proyección, en escena vemos un perro, un adorable golden retriever, de fondo suena la canción “Let her go” de Passenger. El adorable perro se mete en un establo y comienza a interactuar con un caballo, una historia de afecto entre diferentes especies al más puro estilo de la factoría Disney. Una amistad imposible, pertenecen a distintos mundos, ambos son separados, pero ellos persisten y, al final, su voluntad vence a la de sus amos. No se trata del tráiler de la última película lacrimógena, para amantes de los animales protagonizada por Jennifer Aniston o una de sus coetáneas hollywoodienses, sino que es el último anuncio, lanzado durante la Super Bowl, de Budweiser.

¿Qué esta pasando en la publicidad? ¿Qué obsesión les ha entrado a las marcas con hacer llorar al espectador?

No estoy hablando del llanto de un niño que ha sido castigado sin videoconsola, o el de un aficionado que ve perder a su equipo, sino de un llanto de alegría, un llanto de esperanza al ver que todo no es tan negro, que hay alguna salida. Nos ha tocado vivir una época difícil, donde parece que no hay una salida próxima, favoreciendo que se propague un sentimiento de pesimismo por la sociedad. Y aquí la publicidad, por muy mal que suene, ha encontrado un filón ofreciendo anuncios cargados de mensajes positivos y esperanzadores, que consiguen emocionar al espectador.

Sin ir más lejos uno de los vídeos con más repercusión tuvo el año pasado fue el que la marca Dove lanzó reivindicando la belleza real de las mujeres. Un vídeo lleno de carga emotiva, en el que un grupo de mujeres descubrían que eran más guapas de lo que ellas pensaban. Y es que la marca de cremas ha convertido la emoción en su herramienta de comunicación. Sus últimas campañas consiguen que hasta a la persona más dura se le ponga el pelo de punta.

En el fondo, no lo vamos a negar, nos gusta emocionarnos, ver que no estamos muertos por dentro, que nos hagan sentir, que consigan que nuestros ojos se empapen y nuestro vello se erice. Y es que a veces no hay mejor herramienta para vender que la empatía, hacer que el espectador se ponga en la piel de los protagonistas y se emocionen como ellos lo hacen.

Vía | Fast Cocreate
En Tinkle | Los famosos como reclamo publicitario

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